En un momento de crecientes tensiones geopolíticas y amenazas de acciones unilaterales por parte de Estados Unidos en la región del Caribe, la Federación de Rusia ha ratificado de manera enfática su apoyo inquebrantable a la República de Cuba. A través de declaraciones oficiales y diplomáticas, Moscú ha condenado cualquier intento de bloqueo, presión o intervención externa que pretenda afectar la soberanía y estabilidad de la isla, subrayando una vez más la sólida alianza histórica entre ambos países.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, describió como profundamente alarmantes los informes sobre un posible refuerzo del bloqueo estadounidense contra Cuba, incluidos supuestos planes para imponer un cerco naval. Zajárova calificó esas publicaciones como “noticias falsas” que solo generan preocupación en un contexto regional ya complicado, especialmente tras la crisis en Venezuela y las amenazas expresadas desde Washington contra La Habana.
Defensa de la soberanía y el derecho internacional
En sus declaraciones, Zajárova advirtió que un bloqueo naval estadounidense constituiría una violación flagrante del derecho internacional, y denunció cualquier intento de Washington de poner su legislación nacional por encima de las normas internacionales. La diplomática rusa recalcó que tal medida no solo sería injustificada, sino también un acto que podría provocar una crisis humanitaria en la isla y amenaza el derecho de los cubanos a una vida digna.
Además, en el ámbito de las Naciones Unidas, la posición rusa ha sido consistente y clara: Moscú se ha sumado a la mayoría de países que exigen el levantamiento inmediato y completo del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, argumentando que este castigo unilateral viola los principios fundamentales de la Carta de la ONU.
Alianza estratégica histórica
La relación entre Rusia y Cuba no es reciente ni circunstancial. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov, ha descrito a Cuba como un aliado confiable y prioritario en América Latina, destacando la cooperación en defensa de la Carta de las Naciones Unidas y en la lucha contra prácticas neocoloniales y sanciones unilaterales. Tanto Moscú como La Habana han abogado por el uso consistente —y no selectivo— de los principios del derecho internacional para resolver disputas entre estados.
Esta cooperación se extiende a múltiples foros internacionales y refleja una visión compartida sobre un orden mundial más justo, equitativo y multipolar, en contraposición a las tendencias unilaterales y coercitivas promovidas por algunos actores occidentales.
Resistencia al unilateralismo y sanciones
Además de su respaldo diplomático, Rusia ha reiterado su oposición a las sanciones unilaterales y al embargo económico que Washington mantiene contra Cuba desde hace más de seis décadas. El embajador ruso en La Habana destacó que Moscú continuará apoyando a Cuba en su exigencia de poner fin a estas restricciones injustas e inhumanas que afectan la vida y el desarrollo de la población cubana.
Este respaldo más que simbólico se traduce también en intercambios y cooperación en diferentes ámbitos, desde comercio y energía hasta educación y cultura, consolidando así una relación bilateral que ha resistido décadas de presiones externas.
Ecos internacionales
La posición rusa cuenta además con respaldo internacional amplio. La Asamblea General de la ONU ha adoptado por años resoluciones abrumadoramente mayoritarias en favor del fin del embargo estadounidense, lo que refleja la creciente conciencia global sobre la necesidad de respetar la soberanía y los derechos de los pueblos frente a medidas coercitivas unilaterales.
Frente a los rumores y las amenazas de acciones extremas desde Washington, la postura de Moscú es inequívoca: la solidaridad con Cuba es inquebrantable y cualquier intento de desestabilización será rechazado. Esta posición no solo refuerza los lazos históricos entre ambas naciones, sino que también envía un mensaje más amplio en un mundo donde la diplomacia coercitiva y las sanciones unilaterales han socavado la estabilidad internacional.
En medio de un clima geopolítico cada vez más polarizado, la defensa de la soberanía y los principios del derecho internacional se erige como un pilar fundamental de la cooperación entre Rusia y Cuba, subrayando que los vínculos entre naciones soberanas no pueden ni deben ser vulnerados por intereses externos.
Comments by Tadeo Casteglione