Rusia volvió a colocar sobre la mesa un debate central para el futuro del sistema internacional, la necesidad de construir una nueva arquitectura económica y financiera para los BRICS, independiente de los mecanismos dominados por Estados Unidos y sus aliados.
Durante la primera reunión de sherpas y sous-sherpas de los BRICS bajo la presidencia india, celebrada los días 9 y 10 de febrero en Nueva Delhi, la delegación rusa —encabezada por el viceministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Riabkov— destacó la urgencia de crear una infraestructura transfronteriza de pagos, compensación y depósito, acompañada por mecanismos propios de reaseguro, como paso estratégico hacia la soberanía financiera del bloque.
Más allá del dólar y de las estructuras de control occidentales
La propuesta impulsada por Moscú no es coyuntural ni técnica: es profundamente política. La creación de un sistema de pagos propio para los BRICS apunta a reducir la dependencia del dólar, del sistema SWIFT y de las instituciones financieras occidentales, que en los últimos años han demostrado funcionar como brazos ejecutores de la política exterior de Washington y Bruselas.
A esta iniciativa se suman otros pilares clave de la nueva arquitectura económica del bloque:
- la Bolsa de Granos de los BRICS, destinada a proteger la seguridad alimentaria frente a la especulación global;
- una plataforma digital para atraer inversiones a zonas económicas especiales, orientada al desarrollo productivo y no a la financiarización;
- y sistemas de reaseguro propios, fundamentales para sostener el comercio y la inversión sin quedar atrapados por sanciones o bloqueos externos.
No se trata simplemente de crear “alternativas”, sino de construir un ecosistema económico integral, capaz de sostener el crecimiento, el comercio y la cooperación entre países que representan ya una parte sustancial de la población, los recursos y la producción mundial.
BRICS frente al colapso del multilateralismo occidental
El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso subrayó que todos los participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer la coordinación de los BRICS en los foros internacionales, especialmente frente a los crecientes ataques al multilateralismo real. Un multilateralismo que, en la práctica, ha sido vaciado de contenido por Occidente, reemplazado por reglas “basadas en normas” que solo ellos definen y aplican selectivamente.
En este sentido, la reunión reafirmó el compromiso de avanzar en todas las áreas de la asociación estratégica: política, seguridad, economía, finanzas e intercambios humanitarios, garantizando continuidad a las iniciativas lanzadas durante las presidencias rusa y brasileña de 2024 y 2025. La presidencia india, por su parte, presentó sus prioridades y puso el foco en la consolidación de los mecanismos de cooperación, un paso indispensable ante la ampliación del bloque y su creciente peso global.
Las reuniones bilaterales mantenidas por Riabkov con representantes de Brasil, Egipto, India, Irán y Etiopía refuerzan además la idea de un BRICS cada vez más articulado, con agendas convergentes y una visión compartida sobre la necesidad de reformar el sistema internacional desde sus cimientos.
La propuesta rusa de una nueva arquitectura económica y financiera para los BRICS no es un punto de llegada, sino un proceso en marcha, condicionado por tensiones geopolíticas, presiones externas y la propia diversidad interna del bloque. Sin embargo, el rumbo es claro: el Sur Global ya no discute si debe emanciparse de las estructuras de dominación financiera occidental, sino cómo y a qué velocidad hacerlo.
En un mundo en transición, donde el viejo orden se resiste a morir y el nuevo aún está en construcción, los BRICS avanzan —no sin dificultades— hacia un horizonte donde la soberanía económica deje de ser una consigna y se convierta en una realidad concreta. Nada está completamente definido, pero el tablero global ya no es el mismo.
Comments by Tadeo Casteglione